¡Hoy hablamos de las madalenas!

Según cuentan hay dos versiones de dicho origen, una viajaríamos a Francia y la otra no tan lejos y paramos en el Camino de Santiago.

Había los dcierta muchacha llamada Madeleine Palmier, quien era sirvienta de la marquesa Perrotin de Beaumont, quien solía recibir al rey polaco Stanislas Leszcynski cuando acudía a la localidad de Commercy a cazar. Dicho monarca probó

El monarca Stanislas Leszcynskilas apreció notablemente y le puso el nombre de la muchacha. El pastelito pronto conquistó la corte de Versalles y luego París. La muchacha en cuestión parece ser que se llamaba Madeleine Palmier, y era sirvienta de la marquesa Perrotin de Beaumont, quien solía recibir al rey polaco cuando acudía a la localidad de Commercy a cazar.

Otra versión más hispánica indica que estos pastelitos los vendía una joven, llamada también Magdalena, en el camino de Santiago y que los hacía para recordar la concha de la vieira. Esta sería una de las razones por las que esta preparación se hizo tan popular por las tierras hispánicas.

Y es que una de sus características son las estrías que recuerdan a la concha del peregrino, que es como se presentan las más tradicionales. Estos pequeños bollos se hacen al horno en unas placas que tienen unas hendiduras estriadas. Es ahí donde se deposita la preparación por la que, una de sus caras es plana y la otra no.

La receta más tradicional tiene harina, azúcar, manteca, levadura seca, huevos, limón y un poco de sal. Lo más habitual es encontrarla también de forma redondeada, tras hacerla en un papel redondo y estriado. La preparación sube en el horno y la parte superior es plana pero la inferior está acanalada.

En la actualidad se realizan de diferentes formas y sabores. Con cobertura de chocolate, de calabaza… Eso sí, no tienen nada que ver con los “muffins” o los “cup-cakes” que tan de moda se pusieron hace unos años; y siguen estando presentes ya que existen hasta tiendas especializadas.

Feliz y dulce día 🙂

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